Qué hacer cuando sientes que estás desperdiciando tu vida

Lo veo cada día.

La gente pasa por la vida de manera miserable a consecuencia de las elecciones que han aceptado pero no realizado.

Permanecen en ese trabajo sin salida, aceptan esa mala relación sentimental o continúan haciendo algo con lo que desperdician el precioso tiempo que se les ha otorgado.

Y siempre ponemos excusas.

Necesito ese trabajo por dinero, para poder financiar mi estilo de vida.

Necesito tener un relación sentimental porque todos los demás tienen una y yo no sé estar solo/a

Pero la realidad de eso se yuxtapone a la verdad. Podríamos aceptar un estilo de vida menos extravagante o mudarnos a un lugar menos caro. Somos nosotros los que aceptamos el status quo y decidimos no hacerlo porque creemos que lo conseguiremos de esta manera.

Las creencias son una cosa que a nosotros, como seres humanos, nos sobran. Creemos que las cosas, las personas y las situaciones cambiaran y mejorarán, pero rara vez lo hacen. La esperanza te roba años de tu vida al tiempo que altera tus expectativas para el futuro.

Una vez algo se ha puesto en movimiento, permanecerá así hasta que otra fuerza actué sobre ese algo. Rara vez somos las personas las que impartimos esa fuerza, sobreestimamos nuestra propia influencia y la renuncia de otros a cambiar.

Las personas se dan cuenta de la gravedad de esta realidad demasiado tarde, cuando han sido torturados por toda una vida de remordimientos y de haber sido abusados por otros “intereses propios”.

Si no vigilas, alguien explotará tu altruismo.

Pensamos que pasamos nuestra juventud persiguiendo ideales cuando en realidad aceptamos el camino que se nos presenta.

El hecho es que la mayoría de nosotros desperdiciamos nuestra juventud y es por eso que la recordamos con tanta nostalgia. Mirando hacia atrás, podemos pintar una realidad alternativa que hemos post-racionalizado, interpretada para mostrar la mentira ilegítima de que perseguimos nuestro sueño.

Nosotros nunca.

Y nos estamos mintiendo a nosotros mismos. La juventud fue cuando deberíamos haber asumido el mayor riesgo, tenemos más tiempo y menos responsabilidades. En cambio, dejamos que la vida pase.

Lo sé porque nunca lo hice y desearía haberlo hecho. Lo sé ahora y sé lo que habría hecho.

¿Cuántas personas lo hacen? ¿Cuántas personas serían completamente honestas consigo mismas y admitirían que crean poco valor?

¿Qué has hecho en la última semana, mes o incluso en el último año?

No lo hice por mucho tiempo, no pude. Tenía miedo de las evidencias que se me presentaban.

Afrontarlo fue doloroso, dolió más que cualquier cosa que haya sufrido alguna vez y fue auto infligido.

Como un disparo a mi propio ego, frenéticamente traté de disipar los mitos que había construido para protegerme de mis propias deficiencias, y había muchas.

Estaba perdiendo mi oportunidad de vivir.

Me di cuenta de que carecía de pasión, dirección y compromiso.

Todo en la vida había sido fácil porque simplemente sucedió. No había tocado ni controlado nada. Nunca perseguí las cosas que realmente me interesaron e inspiraron.

Hice las cosas que pensé que harían felices a otras personas, orgullosas de mí y de lo que esperaban. Empecé a vivir la vida que me fue prescrita en lugar de aliviar las condiciones de felicidad que anhelaba.

Nunca me sentí presente, siempre estaba esperando que sucediera lo siguiente y que el futuro me salvara del ahora. En lugar de vivir el momento estaba mirando al pasado con la esperanza de un futuro.

Me llevó más tiempo admitir que no era feliz y en cierta manera, todavía es eso lo que estoy buscando.

Tomé la opción fácil; Acepté lo que me habían prescrito e intenté sacar lo mejor de una mala situación.

¿Cuántas veces te lo han dicho?

¿Po qué hacer lo mejor de algo que está irreparablemente roto?

Si un barco se hunde, abandónalo con la esperanza de sobrevivir, pero en la vida nos aferramos y nos ahogamos.

Y me estaba ahogando.

Nunca trabajé tan duro como pude porque eso hubiera significado que no tenía excusas. En cambio, abracé a los factores externos como una explicación de mis defectos.

Mi potencial no estaba anulado, pero me saboteé a propósito, lo que me permitió imponer limitaciones. Las excusas me protegieron del dolor.

Nuestro potencial y lo que podemos lograr solo está limitado por la falta de imaginación.

Somos un producto de nuestro entorno; vemos lo que, los que nos rodean están logrando y aceptamos eso como lo máximo que podemos lograr o idealizamos algo o a alguien, lo ponemos en un pedestal y aceptamos sus limitaciones como las nuestras.

En lugar de abrir un nuevo camino y correr al ritmo de nuestros instintos, nos conformamos y nos estancamos.

No nos atrevemos a soñar por el qué dirán y el miedo a lo que puedan pensar.

Nos os voy a hacer la pregunta tonta tantas veces hecha de, qué estarías haciendo con tu vida si el dinero no fuera importante.

En cambio, te preguntaría si serías capaz de ser honesto contigo mismo.

En la vida esa es la única verdad, puedes ser honesto contigo mismo o puedes engañarte.

La honestidad requiere un distanciamiento de la realidad que hemos sido condicionados a aceptar. El consenso general y la popularidad son incompatibles.

Y las redes sociales te obligan a perseguir ambas. No mostramos las cosas que se nos preguntan; en cambio, pintamos una realidad falsa con la esperanza de convencer a la gente de que la mentira que nos decimos es real.

Nunca he compartido mi amor por los musicales o por la música clásica y películas románticas o porqué la práctica deportiva que define una parte de mí y mi disfrute ha disminuido  durante años debido a que son impopulares e impropias de las expectativas que otros tendrían de mí.

Pero mi preocupación por esas cosas ha disminuido.

En cambio, estoy persiguiendo la felicidad con la esperanza de encontrarla a partir de entonces.

Me obligué a ser consciente de cuáles son mis objetivos a largo, medio y corto plazo.

Esto me da transparencia, me permite seguir el progreso y mantenerme alerta.

Sé lo que necesito lograr y, por primera vez, no tengo miedo de ser sincero de lo que eso implica y de los sacrificios que tomará.

Me doy cuenta de que el viaje no será fácil, el camino estará plagado de obstáculos y lo crítico que es empezar.

La vida es corta, puedes soportarla o experimentarla.

Todo se reduce a si puedes ser lo suficiente honesto para ver lo que tienes enfrente.

La vida va sobre elecciones y oportunidades, podemos cogerlas o dejarlas a la deriva.

La única diferencia es que una opción te permite comenzar a vivir y la otra simplemente te permite existir.

Sé valiente y toma riesgos, nunca sabes donde te podrían llevar.

Escríbeme explicando tu situación ¿Qué riesgo estas dispuesto a tomar?

DESCARGA GRATIS EL EBOOK

DESCARGA GRATIS EL EBOOK

Consigue gratis mi ebook “5 Pasos para descubrir tu pasión” y descubre los pasos exactos que debes dar para ser libre y vivir la vida de una manera más consciente.

Genial! Te acabo de enviar un e-mail para verificar tu dirección de correo.

Subscribe To Our Newsletter

Subscribe To Our Newsletter

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!

DESCARGA GRATIS EL EBOOK

DESCARGA GRATIS EL EBOOK

Consigue gratis mi ebook “5 Pasos para descubrir tu pasión” y descubre los pasos exactos que debes dar para ser libre y vivir la vida de una manera más consciente.

Genial! Te acabo de enviar un e-mail para verificar tu dirección de correo.